martes, 30 de noviembre de 2010

Bomb Saddam!, de Weird Al Yankovic


“Bomb Saddam”, de Weird Al Yankovic (diciembre, 1990)

En diciembre de 1990 el comediante estadounidense Alfred Mathew, mejor conocido como “Weird Al Yankovic” sacó al mercado un disco de canciones-parodia que desde su portada era ya desfachatado y satírico, pues usaba una paráfrasis del disco Nevermind de Nirvana que sustituía al bebé desnudo en la piscina de la portada de Nirvana por un Yankovic desnudo en una piscina. En este material el comediante hacía continuas referencias al ámbito político y a la vida pública de los Estados Unidos a la entrada de los años noventa. Una de las canciones, debido a lo álgido del tema de la Guerra del Golfo, fue dedicada a Saddam Hussein. De título Bomb him Saddam!, la canción robaba su melodía a When you´re signin de la agrupación Chumbawaamba, y demostraba un terrible odio a Saddam Hussein y al pueblo iraquí:

We should kill him Deberíamos de matarlo

would be thrillin' si no, estará molestando

just to kill him Vamos a matarlo…

Let's hunt him down Cacemos a Saddam

and shoot him in the head disparémosle en la cabeza

Let's beat the crap out of Saddam hagamos “mierda” a Saddam

Let's hunt him down Cacemos a Saddam

and shoot him in the head disparémosle en la cabeza

and bomb Iraq into the ground ¡Bombardearemos Iraq!

Let's hunt him down Cacemos a Saddam

and shoot him in the head disparémosle en la cabeza

Let's beat the crap out of Saddam hagamos “mierda” a Saddam

Let's hunt him down Cacemos a Saddam

and shoot him in the head disparémosle en la cabeza

and bomb Iraq into the ground ¡Bombardearemos Iraq!

Don't screw with the USA No te metas con EEUU

Don't screw with the USA No te metas con EEUU

Now if he does attack Si comienza a atacar

We're gonna drop a stack lo atravezaremos con una estaca

All miscles on Iraq ¡Misiles sobre Iraq

And get him off my back y nos lo quitaremos de encima!

And if he won't let us up for all the surfgas, Si podemos usaremos gas lacrimógeno

the US army is gonna kick him in the ass El ejército de Estados Unidos lo pateará en el trasero

We should destroy, should destroy, that Iraqi boy Destruiremos, destruiremos a ese pequeño de Iraq

¿Por qué hay tanto odio envuelto en la letra de Yankovic? Conviene leer entre líneas. No es que Yankovic muestre su propio odio a Iraq y a Saddam, sino más bien, que la canción funciona como una crítica al discurso hegemónico y militarista estadounidense que, sin consideración alguna ni justificación, planeaba aniquilar a Hussein. Weird Al Yankovic siempre se caracterizó durante los años en que fue parte de la vida pública de los Estados Unidos (1990-2003), por su actitud polémica, que como la de Sasha Baron Coen con personajes como Borat o Ali G, servía como una protesta abierta contra la violencia de los Estados Unidos en el Medio Oriente.

Referencias:

Bomb Saddam! en http://artists.letssingit.com/weird-al-yankovic-lyrics-saddam-hussein-chumbawumba-parody-plnz565


Saturday Night Live: Godfather Bush (enero 1991)


El episodio de Saturday Night Live correspondiente al 12 de enero de 1991 no sólo retrató a Saddam Hussein, sino también al presidente de los Estados Unidos George Bush (Senior), con fines satíricos. Una vez más (al igual que en diciembre de 1990 en Saddam Hussein goes to Church chat), Hussein era interpretado por el comediante Phil Hartman, mientras que Bush era personificado por Dana Carvey. La escena abre en un restaurante de comida italiana, típico de los barrios de Nueva York. Al fondo, se escucha un acordeón que acentúa la identidad italiana del lugar. Toda la escena, cabe destacar, hace una referencia a las películas de mafia de los años sesenta en Estados Unidos (la trilogía de El Padrino, Los intocables, Contacto en Francia). En una mesa espera el presidente de los Estados Unidos solo, atándose el cordón de un zapato. Entra entonces, el invitado de honor de Saturday Night Live de aquella fecha, el actor Joe Mantengna, que personifica a un tal “Mr. Salazzo”. Bush le dice tan pronto lo ve, “gracias Señor Salzazzo, por acordar esta junta”. Salatzo, por su parte, contesta: “no tiene nada de qué agradecer, Señor Presidente, evitar la guerra es bueno, me imagino, bueno para usted…bueno para mi familia…es bueno para todos, pues”. Hasta este momento, no existe una simbolización der Saddam, pero sí de la Guerra del Golfo: se retrata como un conflicto que debería finalizar porque sería bueno finalizarlo, pero que “por alguna extraña razón” no ha terminado. Esto es irónico: lo que intenta decirse es que el fin del conflicto siempre estuvo en las manos de la clase política estadounidense (George Bush y el lobby internacional, personificado por Salatzo), pero que ésta deliberadamente no lo terminó.

Más tarde, dentro del mismo sketch entra Saddam Hussein. Irrumpe dentro del restaurante italiano, se sienta a la mesa con Bush y Salatzo y saluda a ambos. Bush sonríe socarronamente y le dice a Saddam: “si usted me lo permite, Señor Hussein, hablaré con el Señor Salatzo en italiano”. Posteriormente, Bush menciona a Salatzo: “Io voglio solo che Saddam... partire da Kuwaita in tutto.. tutto..” (“quisiera que Saddam sólo partiera de Kuwait, de inmediato, de inmediato…”). En esta escena, se acentúa que Saddam es un ignorante. El presidente estadounidense conoce varios idiomas, sabe negociar y está preocupado por terminar la guerra. Saddam, en cambio, no tiene modales: fuma desconsideradamente echando el humo en la cara de los invitados, habla con ademanes marcados y desplantes, y no conoce otra forma de comunicarse que no sea un inglés masticado con acento arabesco. Salatzo, tras la frase en italiano de Bush, se dirige a Saddam y le dice: “creo que el presidente de Estados Unidos y yo debemos ir al baño”. Saddam, reiterando su torpeza, sólo sonríe y dice: “cuando hay que ir, hay que ir, ¿no?”.

En el baño ocurre el clímax del argumento del sketch. Los personajes de Mantegna y Dana Carvey revelan que el plan original de la cena era matar al dictador Hussein. Tristemente, su plan se ha visto frustrado, pues ambos olvidaron un arma con la cual ejecutarlo. En esta secuencia del baño, Salatzo le dice a Bush:

Yo no sé por qué tanto alboroto con la guerra. No sé, ni siquiera, ¿por qué era necesario comenzar una guerra? La verdad, usted es el presidente Bush, es el hombre más poderoso de la tierra… ¿qué interés tiene en Kuwait? ¿No puede darle a Saddam Hussein un par de islas por El Salvador y arreglar todo esto? Yo sé que los ingleses controlan Kuwait, pero usted no los ayudó mucho que digamos antes,… como Reagan no los quiso ayudar en Argentina…¿qué sentido tiene todo esto?

Éste es un diálogo clave. Salatzo personifica a una opinión pública estadounidense (e internacional, pues recordemos que él es italiano) que no cree en la veracidad de la guerra ni en sus motivos legítimos y que cuestiona el discurso de George Bush. Esto denota que Saturday Night Live no se distingue por ser un programa que sirva como portavoz del discurso estadounidense, sino más bien, como una crítica total, casi anárquica, que irrumpe y se burla de todo lo establecido: del lado de los Estados Unidos y del lado contrario (iraquí) por igual.

Al regresar del baño, Salatzo y Bush se encuentran a un Saddam Hussein que toma una copa de vino y somnoliento (casi ebrio), les dice… “¿qué rayos estamos haciendo?”. Esta frase sirve simbólicamente como una especie de reivindicación de Saddam ante la opinión pública: el dictador nunca conoció en sí, los motivos de Estados Unidos para entrar en la guerra. Sin embargo, la pinta de ebrio olvidadizo también retrata a Saddam como un desconsiderado total al respecto de la guerra, al que no le importa mucho si las tropas entran en territorio kuwaití o no. Justo después de que Saddam pregunte “¿qué rayos estamos haciendo?”, Dana Carvey/ George Bush voltea a la cámara…Live from New York it´s Saturday Night.

Referencias:

The Saturday Night Live Archive, en http://www.nbc.com/saturday-night-live/recaps/#cat=16&mea=658&ima=31154

The Saturday Night Live: Joe Mantegna, en http://snl.jt.org/ep.php?i=199101120

Saturday Night Live: Saddam Hussein goes to church chat (diciembre, 1990)





La primera aparición de Saddam Hussein en Saturday Night Live se realizó el 17 de diciembre de 1990. Considerando que la primera ocupación de Kuwait fue realizada por Saddam Hussein el 2 de agosto de 1990, el mes de diciembre de ese mismo año corresponde en la línea temporal de la Guerra del Golfo Pérsico a las negociaciones hostiles entre las Naciones Unidas y Hussein (resoluciones 660, 661 y más tarde, 678), durante las cuales el líder iraquí no deseaba retirar sus tropas del territorio kuwaití, ni de las fronteras con Arabia Saudita. Puede suponerse que Estados Unidos y el Reino Unido, para diciembre de 1990, se preparaban para dar un ataque a Iraq, considerando que el primer despliegue militar en territorio iraquí data del 16 de enero de 1991. Es en este contexto que Phil Hartman, comediante canadiense encargado de dar voz a varios personajes de Los Simpson (el falso actor veterano Troy McClure, el abogado Lionel Hutz), interpreta a Saddam Hussein. El sketch en el que Hartman personifica a un Saddam furioso que acude a la Iglesia presbiteriana correspondió al episodio en el que el actor John Goodman (Raising Arizona, Big Leboswki) fue invitado al show. Antes de interpretar a Saddam, Hartman se había hecho famoso en Saturday Night Live por sus imitaciones de los actores Burt Reynolds y Michael Caine, y por haber imitado a Bill Clinton en este mismo programa, en el tiempo de su campaña por la presidencia de los Estados Unidos.

Durante 1990, el comediante estadounidense Dana Carvey tenía una sección especial en Saturday Night Live: Los consejos de la Mujer de la Iglesia (The woman of the church´s advices). En ésta, Carvey interpretaba a una anciana evangélica, presbiteriana, que escuchaba los problemas de algún personaje invitado a su programa ficticio de conversación, y que finalmente le brindaba algún consejo cristiano que, por lo general no iba de acuerdo con la forma de vida o ideología de los invitados. En diciembre de 1990, la Hermana Dona invitó a Saddam Hussein para intentar persuadirlo de sacar sus tropas de Kuwait, de dejar de amenazar a Arabia Saudita y a Israel con una guerra en el Medio Oriente, y de mitigar su violento carácter. Saddam Hussein no sólo terminaba por ofender a la Hermana Dona en el sketch, tildándola de “estúpida mujer americana”, sino que también decía que iba a recuperar Kuwait a cualquier costo, y que lo haría en nombre de Dios. La Hermana Dona, al principio de su entrevista con Saddam le ofrece un trozo de jamón, al cual Saddam se niega “por motivos religiosos”. La Hermana Dona dice: “no sabía que existiera una religión que exigiera una dieta balanceada, eso es muy interesante, Señor Saddam”. Esto denota que el sketch, no sólo demerita la causa política de Saddam, sino también el continuo uso de una justificación religiosa. En este fragmento de lo que sería el Episodio 7 de la Temporada 15 de Saturday Night Live, se retrata a Saddam Hussein como un musulmán obstinado, fundamentalista y que utiliza el discurso religioso para fines políticos, al mantener una invasión neciamente. Más tarde en la ficticia entrevista, la Hermana Dona hace un chiste refiriéndose a la apariencia de Saddam Hussein. Menciona “Señor Saddam, ¿usted nunca se cambia de ropa?, ¿no se quita ese horroroso sombrero?”, y posteriormente, le arrebata la característica boina de la cabeza. Esto no sólo se burla de que, efectivamente, Saddam no cambió durante toda la Guerra del Golfo, su vestimenta ni su apariencia física en sus apariciones públicas, sino que también genera toda una significación alrededor del chiste, a través de la cual la dictadura y los regímenes autoritarios son sinónimos de uniformidad y pasividad, mientras que la democracia es un referente de creatividad, libertad y felicidad (Acosta, Quintana, 1999).

El chiste que resulta más políticamente incorrecto en el sketch, por una clara alusión a la homosexualidad e incluso a una posible lectura homofóbica, es:

-Hermana Dona: ¿Señor Saddam Hussein, sabe usted dónde estaban Sodoma y Gomorra en tiempos bíblicos?

-Saddam Hussein: ¿Qué?

-Hermana Dona: …estaban en la región de Iraq… ¿Es usted sodomita, Señor Hussein?

Este juego de palabras no sólo ridiculiza a Saddam como un ignorante (no conoce el significado de “sodomía”), sino que también hace un juego fonético entre el nombre del personaje (“Saddam”) y el sustantivo “Sodoma”. Por otra parte, expone a los iraquíes como un pueblo bárbaro, tendiente al pecado (generaciones venideras de Sodoma y Gomorra).

Casi al final del sketch Saddam está furioso con la Hermana Dona por haber jugado con su mente y haberse burlado de él durante toda la entrevista. Iracundo, Saddam grita al final del sketch: “vaya a molestar a su madre”. Esto enfatiza el carácter adusto y descontrolado de Saddam, además de sugerir que todo dictador no democrático es un líder despótico y violento. Tras el grito de Saddam, el actor John Goodman vestido de la madre de la Hermana Dona aparece en escena. Tras un largo aplauso del público, la madre de la Hermana Dona/John Goodman menciona “escuché eso dictador de pacotilla” y lanza un terrible golpe a Saddam en la cara, precediéndolo rápidamente por una golpiza. Esto pretende simbolizar a la Unión Americana golpeando a Saddam Hussein; es un acto de catarsis, es decir, resulta ser el símbolo de la religión presibeteriana estadounidense aplastando a Saddam, en representación de la sociedad civil "americana". El sketch cierra, finalmente, con la Hermana Dona uniéndose a la paliza que su madre comienza a darle a Saddam Hussein…todos sonríen frente a la cámara: Live From New York it´s Saturday Night.

Referencias:

The SNL Archive, en http://www.nbc.com/saturday-night-live/recaps/#cat=16&mea=658&ima=31154

SNL Episode 116: John Goodman on REX Archives, en http://www.rexfeatures.com/search/?&kw=*nbc%2520Saturday%2520Night%2520Live%2520TV%2520Series%2520&sft=&pg=58&context=&viah=N&ord=N&smtpfx=&pl=40&stk=N&lkw=*682931o&iso=GBR&od=G

Stooges Blog: the first episode of Saddam Hussein in SNL, en http://www.voy.com/16069/1/28820.html

lunes, 29 de noviembre de 2010

Hot Shots (1991) y Hot Shots 2 (1993)

La gran gesta de parodiar a Saddam Hussein

Saddam Hussein bebe una limonada apaciblemente, flotando sobre una piscina. En ese momento, cae frente a él una temible bomba, lanzada por el avión USAF F-15C[1] del teniente Tupper Harley (sí, Tupper, como “Tupperware” y sí, Harley, como “Harley Davidson”). Tras estallar, Saddam sólo ha quedado tiznado, furioso y listo para la venganza. Mientras tanto, Tupper sonríe desde su avión como el gran american hero que es: un joven valeroso que arriesgó su vida sobrevolando Bagdad para intentar lo imposible: matar al más cruento dictador del mundo reciente…

Se trata de una de las comedias estadounidenses más famosas de la década de los noventa: Hot Shots, de 1991 (Loca Academia de Pilotos en México y Uruguay, y La madre de todos los desmadres, en España). En este texto cinematográfico, Saddam es parodiado como un villano ridículo, estúpido, fastuoso y equiparable a los más grandes antagonistas de la historia cinematográfica de los Estados Unidos: Darth Vader, el muñeco diabólico Chucky, o el demonio asesino Freddy Kruegger. El Saddam de Hot Shots –interpretado por Jerry Haleva, que actuó como Saddam en 9 filmes[2] - funciona como un oxímoron[3]. Esto es, que es un personaje dialéctico, cuya pátina humorística en la audiencia se provoca gracias a que es, al mismo tiempo, estúpido y cruel. Su crueldad no provoca terror ni respeto, sino que lo hace aún más risible, ya que Hot Shots utiliza los “lugares comunes” de la típica película de acción estadounidense (el filme de guerra o war movie, el filme de terroristas, las películas de cyborgs y ciencia ficción, y hasta las tradicionales películas de espías) para funcionar como un texto paródico de la cultura cinematográfica en los Estados Unidos. Según la analista del discurso canadiense Linda Hutcheon (1981), a nivel estructural, todo texto paródico es “la articulación de una síntesis (…) (que) resulta de la incorporación de un texto externo al que se presenta, a manera de referencia, que pretende causar un impacto en el lector. (…) La referencia, sin embargo, funciona como una alteración del discurso original, que tiene como fin dotar al nuevo texto de otro sentido” (p. 83). Es decir, el texto parodiado, no se transcribe en el nuevo texto (el parodiante) como una cita o referencia directa, sino como una nueva búsqueda de significación o una interpretación; en un término, la parodia es una paráfrasis. Linda Hutcheon distingue tres tipos de parodia, según el sentido de la interpretación del parodiante, a partir del texto parodiado. La primera es el uso de la parodia como un homenaje. La segunda, propone que la parodia es una ironía[4], esto es, el afán de tomar una idea de otro texto o un personaje, sabiendo de antemano que un público con un contexto de lectura en común, conoce la referencia expedida. La tercera propuesta, finalmente, es la parodia como una sátira: una ridiculización de un texto o personaje con fines de catarsis social o para provocar la risa. En el caso de Hot Shots y Hot Shots 2 se utiliza, tanto el sentido irónico como el satírico de la parodia. Por una parte, no es necesario brindar en las películas una contextualización histórica, política o económica (ya no digamos, siquiera geográfica) del conflicto Iraq-Estados Unidos de 1990-1991; los hechos en la narración cinematográfica irrumpen tomando en cuenta que la audiencia ya sabe quién es Saddam Hussein, conoce el conflicto y ha tenido acceso, gracias a noticieros televisivos o periódicos, a un contexto adecuado de lectura. La ironía se desencadena gracias a que en plena Guerra del Golfo, no obstante la muerte y los desastres en territorio iraquí, existe en Estados Unidos un público que se ríe desfachatadamente del conflicto. La sátira, por su parte, proviene del afán de Hot Shots y Hot Shots 2 por la ridiculización absoluta de Saddam Hussein. Para burlarse del “dictador”, los filmes someten a Saddam a circunstancias estúpidas y exageradas. El Saddam de la pantalla tiene un amor enfermizo por su pequeño perro Terrier, le cae un piano encima, utiliza un sostén, no sabe cómo manejar un tanque de guerra y duerme con una metralleta AK-47 bajo su almohada.

Semejanzas directas e indirectas entre el Saddam parodiado y el parodiante

Referencias directas:

Indumentaria: boina negra, bigote, casaca militar, gasné, lentes oscuros, botas militares, portación de armas.

Seña lingüística: inglés con acento arabesco (referencia al árabe hablado en la mayor parte de Iraq).

Señas corporales: continua sonrisa, fruncir el ceño marcadamente en señal de desaprobación, desplante de las extremidades en señal de enojo o mando.

Referencias indirectas:

-El 18 de agosto de 1990, tal y como en el filme, Saddam Hussein agregó apresar a 72 rehenes de Estados Unidos.

-Al igual que en el filme, Saddam Hussein se refería a los Estados Unidos como “la monarquía mundial” o “el peligro mundial” (Robert, 1992).

-Saddam Hussein se acompañaba por armas y se caracterizaba por acompañar a su ejército en los lugares de batalla (Shiva, 2008).

El Saddam-personaje rescata signos que remiten directa o indirectamente al líder iraquí. Aquellas señas que sirven como una referencia al Saddam de carne y hueso de manera directa, son los alusivos a su indumentaria, expresiones faciales o habla (el personaje de Hot Shots, por ejemplo, habla en inglés utilizando un acento arabesco, que pretende burlarse de la lengua árabe). Estas características (físicas, vestimenta) son las que Acosta y Quintana (1999) denominan la "estetización" del líder político, es decir, su estilo único para hablar, vestirse o comportarse en público.

Las referencias indirectas son a su vez, situaciones y comportamientos que pueden motivar a que el público se ría del Saddam parodiado. En la secuencia inicial de Hot Shots 2, por ejemplo, se construye significativamente el “arabismo” de Hussein a través del uso continuo, sobrecargado, de estereotipos orientalistas. El palestino Edward Said (1978) promueve que el orientalismo es “una limitación de diseñadores, artistas y medios de comunicación en la representación del Medio Oriente. (…) Al hablar del Medio Oriente, el Occidente adquiere una lectura prejuiciosa y anticuada –casi de la etapa de las Cruzadas-, del mundo islámico” (p. 31). Esto se muestra en Hot Shots 2 cuando puede verse a Saddam usar unas pantuflas-babucha a la hora de dormir, y cuando se observa su casa, que es un palacio que hace honor a los emires, o su cama, que diseñada al estilo de las Mil y una noches, está cubierta por velos colgantes; asimismo, se utilizan orientalismos en esta película cuando se muestra a los soldados iraquíes como terroristas temperamentales (todos, utilizando bigote y una palestina al cuello) que disparan sus armas sin ton ni son, o al momento en que se acentúa la crueldad de la tortura de los rehenes estadounidenses, a manos del ejército de Iraq.

El máximo orientalismo de Hot Shots y Hot Shots 2 es, tal vez, que a lo largo de todas las películas existe un predominio aplastante de los discursos y cultura de los Estados Unidos, por encima de cualquier asomo de dignificación cultural iraquí. Esto se hace patente, sobre todo en Hot Shots 2. En una secuencia de la película en la que Tupper Harley asesina (él solo) a un regimiento de soldados iraquíes, aparece al pie de la pantalla un “contador de víctimas” que va equiparando a Hot Shots 2 con otras películas de industria estadounidense, como Robocop y Total Recall. Por otra parte, aparecen a lo largo de la película, referencias a los clásicos estadounidenses, Apocalipsis ahora, Flash Gordon y Highlander, así como al conejito promocional de la marca de baterías Energizer. El final del filme, incluso, muestra un enfrentamiento entre Babbling (el presidente ficticio de los Estados Unidos en Hot Shots 2) y Saddam Hussein, utilizando “sables de luz” al estilo La guerra de las galaxias. Todo esto genera que, en conjunto, la saga de Hot Shots se vea tan plagada de la cultura popular de los Estados Unidos que aún los iraquíes retratados en la película y el propio Saddam Hussein terminan por hacer referencias al canon estadounidense: utilizan zapatos y comen chocolate de los Estados Unidos, y el Saddam ficticio acompaña una buena película con palomitas de maíz. Es importante, asimismo, observar que la imagen del soldado estadounidense es, a lo largo de todo el filme, una especie de oda satírica al heroísmo “americano”. Tupper Harley –que resulta una parodia de Rambo- es capaz de cruzar campos de batalla sin un solo rasguño, se bate a duelo con el mismo Saddam Hussein y rescata cientos de rehenes. El personaje, sin embargo, no funciona como una exaltación a los Estados Unidos, sino más bien como una especie de crítica al heroísmo falso y a la parafernalia del compromiso patriótico de las películas de guerra estadounidenses. Por ende, el propósito de Hot Shots como película, no es la exaltación a Estados Unidos y el demérito de los iraquíes y de Saddam Hussein, sino más bien, una crítica total a la guerra, considerándola un verdadero absurdo. Y es que la película es, de principio a fin, un absurdo con fines humorísticos: los cuerpos de los personajes son manipulados como si fuesen dibujos animados (hay un soldado que muere cuando Tupper Harley lo impacta lanzándole un pollo), y los protagonistas recurren a comportamientos y actitudes completamente descabellados, fatídicamente estúpidos (hay una secuencia, por ejemplo, en que Saddam Hussein corre a lo largo de su palacio gritando como una niña). Al respecto, Martín Gutiérrez (1993) dice en la reseña que hiciera de Loca Academia de Pilotos (Hot Shots) el diario Milenio:

Con Loca Academia de Pilotos, Saddam Hussein se convierte en un villano de clase mundial, pero no en un villano temible, sino en un ridículo fantoche, hazmerreír a diestra y siniestra. Jim Abrahams (el director de Hot Shots) nos muestra que cuando la estupidez alcanza su cumbre, lo más serio, como la guerra, puede convertirse en un collage absurdo de referencias a la cultura popular que hacen reír a la menor provocación (p. 1).

La representación de Saddam Hussein en Hot Shots y Hot Shots 2, como comentario último, obedece a las dinámicas mediáticas de la postmodernidad. Según Linda Hutcheon, la postmodernidad puede definirse como “el fin de los discursos”, es decir, como un estadio de la civilización occidental en el que, a falta de inventiva, artistas y medios de comunicación se limitan a retratar la realidad o a recrear otros textos del pasado (es decir, a parodiar). “Ante la muerte de la representación, la postmodernidad ha dejado solamente dos opciones: la intertextualidad y la parodia, o bien, la representación” (Hutcheon, p. 41).



[1] En la Guerra del Golfo Pérsico el despliegue militar de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF: United States Air Force) conllevó el uso de aviones F15C, TWF o aviones caza de ala táctica (sensor para radar de mapas de reconocimiento en cada ala) y aviones Tornado ADV 500, provistos por la Fuerza Aérea de Arabia Saudí. La coalición de ataque formada por el Reino Unido, Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí, contaba por su parte, con aviones F-15 Eagle, F-16 Falcon, F-14 Tomcat, Panavia Tornado, F-117 Nighthawk y EF-111A (Robert, 1992).

[2] Haleva interpreta a Saddam en Hot Shots, Hot Shots 2, Mafia, El gran Lebowski, Un invento millonario (The first 20 million dollars are always the hardest), Fire Over Bagdad y el documental History of Lebowski fans.

[3] El oxímoron (del griego ὀξύμωρον) es una figura literaria que consiste en la transposición de dos significados opuestos, con el fin de dar al antagonismo de las dos figuras, un nuevo significado a partir de esta contradicción. Proviene de la expresión latina contradictio in terminis (la contradicción de los términos. Un ejemplo sería, “triste es el amor, es alegría / fuego abrasador, es hielo helado” (Soneto amoroso XIV, de Francisco de Quevedo) (Beristáin, 2000).

[4] La ironía (del griego εἰρωνείa) es una figura literaria que consiste en dar a entender lo contrario de lo que realmente se dice en un mensaje. Por ejemplo: “Al que amante me busca dejo ingrata, / al que ingrato me ha dejado, busco amante” (Al que ingrato…, Sor Juana Inés de la Cruz). (Beristáin, 2000).

Ficha técnica de las películas:

Hot Shots (1991) Dirigida por Jim Abrahams. Escrita por Jim Abrahams y Patty Proft. Dimension Films. Estados Unidos, Color, 91 min.

Hot Shots 2 (1993) Dirigida por Jim Abrahams. Escrita por Jim Abrahams y Patty Proft. Dimension Films. Estados Unidos, Color, 86 min.

Referencias:

Roberts, Fisk, The great war on civilization: Conquest of the Middle East, Editorial Reed International, Nueva York, 1991.

Hutcheon, Linda, The poetics of postmodernity: irony, parody and satire, Routledge Books, Canadá, 2000.

Beristáin, Helena, Diccionario de retórica y poética, Porrúa, México, 2002.

Acosta, María del Rosario, Quintana, Laura, De la estetización política a la comunidad desobrada, Revista de Estudios Sociales, No. 35, Universidad de Bogotá, Bogotá, 1999.

Shiva, Balaghi, Saddam Hussein: A biography, Greenwich Press, Estados Unidos, 1998.

Gutiérrez, Martín, Loca Academia de Pilotos en Diario Milenio, Año 8, Número 126.

Pratt, Marie Louise, Arts in the contact zone: the parody in new millenium, en http://www.class.uidaho.edu/thomas/English_506/Arts_of_the_Contact_Zone.pdf

Emanuelli, Paulina, La recepción televisiva de la parodia, en http://www.ull.es/publicaciones/latina/a/76pau.htm

Hot Shots 2 Trailer

Contador de víctimas: Hot Shots 2

Hot Shots Battle Saddam